Nutrición durante el embarazo

 

La alimentación de la mujer  durante el embarazo es de vital importancia tanto para ella como para el feto y el desarrollo de su bienestar posterior.  La mujer gestante debe alimentarse con una dieta equilibrada entre vitaminas, proteínas, minerales, etc., y deberá conocer cuales son sus demandas y necesidades nutricionales.

 

En la mujer embarazada aumentan las demandas de todo tipo de nutrientes esenciales y aumenta más durante la lactancia; el consumo de una cantidad menor de nutrientes esenciales podría traer consecuencias serias tanto para la madre como para el feto.

La embarazada debe aumentar de peso mensualmente, como promedio tres libras por mes, de esta manera, el feto no crece excesivamente, lo que provocaría un parto difícil o la decisión por parte del médico de realizar cesárea y además que la madre quede con sobrepeso después del parto.  La falta de aumento de peso dará por resultado el nacimiento de un niño con bajo peso y corta talla con respecto al tiempo de embarazo.

 

El aumento de peso corporal materno no solo es producto del tamaño del feto, este solo representa la tercera parte del aumento de peso corporal total ( 3.500 gr); el resto del peso aumentado se distribuye de la siguiente manera: placenta, líquido anmiótico (agua de la fuente) y útero 650 a 900 gr; volumen sanguíneo 1.800 gr; aumento de los senos 400 gr; y lo restante esta constituido por la redistribución de la grasa materna.

 

Las  proteínas son fundamentales para el desarrollo embrionario, al igual que el ácido fólico que administrado durante los primeros meses del embarazo previene la aparición de malformaciones de la columna vertebral y tubo neural en el feto y de valiosa ayuda en etapa final del embarazo; la dosis usual es de 1 mg al día.

El flúor se lo utiliza para evitar el deterioro de los dientes con el embarazo y la lactancia, esto debe acompañarse de un chequeo por un odontólogo y si hace falta reparar alguna pieza dental con caries puede hacerlo con anestesia local; no está contraindicado, todo lo contrario, toda mujer embarazada debe realizarse un chequeo dental.

El consumo de hierro suplementario es básico para reponer lo que el feto consume de las reservas maternas, generalmente se inicia al tercer mes de embarazo, cuando hayan pasado la náusea y el vómito.  El hierro en algunas mujeres puede causar inflamación de la mucosa gástrica, provocando gastritis y si esto ocurre durante los tres primeros meses, agravará la náusea y vómito.

El calcio deberá tomárselo a partir de la semana 30 de gestación y su consumo será de 1 a 1.5 gr al día sobre todo en los últimos meses y durante la lactancia  

 

Todas estas indicaciones tienen que ser prescritas y supervisadas por el médico de cabecera.

Autor: 

Dr. CALDERON COSTALES BERNARDO
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