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VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO VPH

 

Dr. Jaime Benítes Solís

Intensivista - Especialista en microbiología

Celular: 0999771761 6019346

OMNIHOSPITAL Guayaquil Ecuador

El virus de papiloma humano (VPH) es un virus que produce infecciones en la piel y mucosas, produciendo lesiones epiteliales proliferativas (verrugas).  El gran impacto en el campo de la salud pública mundial fue el conocimiento de su potencial oncogénico y su asociación con tumores humanos, en especial, con el cáncer cervicouterino.

CONDILOMAS VPH

El VPH pertenece a la familia Papillomaviridae, cuyo género el alfa, está relacionado a infecciones de las mucosas (causante de neoplasias cervicouterinas, anal, vulvar y laríngea). Son de pequeño tamaño 55 nanómetros, (nm), posee un genoma de ADN circular. Este VPH se subdivide en genotipos, actualmente hay más 170 genotipos humanos. El virus ingresa al epitelio a través de microtraumas, en la mucosa genital, es la principal infección de transmisión sexual a nivel mundial, produciendo verrugas genitales o también llamadas condilomas acuminados.

Más o menos el 90% de los casos de cáncer cervicouterino (cérvix) se debe a infecciones por VPH. Es el segundo cáncer más frecuente en mujeres, a nivel mundial, después del cáncer de mama, siendo el principal factor etiológico el VPH de este cáncer.  Las infecciones por el VPH son comunes entre los adultos y adolescentes sexualmente activos. La infección genital por VPH es una de las enfermedades de transmisión sexual más prevalentes en la actualidad. Los tipos de VPH de alto riesgo (oncogénicos) inducen la aparición de cáncer de cuello uterino, que es una causa importante de muerte en las mujeres de los países en vías de desarrollo y es el segundo cáncer más común entre las mujeres a nivel mundial.

En un estudio de caso y control, realizado por la International Agency for Research on Cancer, en 1.732 controles sanos participaron en el estudio, el VPH se detecta en el 4% de las muestras de biopsias de la cavidad bucal y en 18% de las muestras de biopsias de la orofaringe y las amígdalas. El DNA del VPH-16 (la cepa que se asocia más frecuentemente con el cáncer de cuello uterino) se encontró en el 95% de las biopsias que fueron positivas para el DNA del VPH por PCR (reacción en cadena de polimerasa) y más en los pacientes que tenían más de un compañero sexual o que practicaban sexo oral. Las infecciones por VPH son comunes. Cerca del 30% de las mujeres mayores 25 años en los Estados Unidos están infectadas por VPH, y se cree que cerca del 10% de las infecciones se debe a los VPH de alto riesgo. La importancia de una vacuna contra el VPH ofrece no solo una prevención de los cánceres de cuello uterino y genitales sino posiblemente también para los cánceres de la cavidad bucal y orofaringe.

Los programas de detección temprana mediante la prueba de Papanicolaou (Pap) redujeron la mortalidad por cáncer de cuello uterino. A finales del siglo pasado, hubo una declinación del 70% de la tasa de mortalidad por esta causa en los Estados Unidos, por la detección temprana y la eliminación de los tejidos premalignos infectados por VPH.

Los tipos de alto riesgo (carcinogénicos) probablemente son responsables de una gran proporción de carcinomas de cuello uterino, vulva, vagina, ano y pene (p. ej., los tipos 16 y 18). Hay un periodo de latencia de 4 a 24 años entre la infección y el desarrollo del cáncer. El tipo de riesgo intermedio (p. ej., son los tipos 31,33,51,52 y 83) de HPV encontrados en las lesiones precancerosas de los cánceres con menor frecuencia.

Para la detección del cáncer de cuello uterino, se realiza la detección del DNA viral mediante el uso técnica reacción en cadena de polimerasa (PCR), esta técnica de biología molecular detecta el DNA de los VPH-16 (50%), VPH-18 (15%), VPH-45 (8%) y VPH-31 (5%) en casi todas las células cancerosas del cuello uterino, mediante colposcopia. Aunque la mayoría de las mujeres con cáncer de cuello uterino tienen más de 45 años de edad en el momento del diagnóstico, se sabe que la infección por VPH comienza al inicio de la actividad sexual.

La detección precoz mediante el método de Papanicolaou (Pap) es de suma importancia para el diagnóstico oportuno y el tratamiento del cáncer de cuello uterino. El cáncer de cuello uterino es la segunda causa más común de cáncer en las mujeres en todo el mundo. Casi el 80% de todos los casos nuevos y las muertes anuales corresponde a los países en vías de desarrollo. Los factores de riesgo son: tener 2 a 5 compañeros sexuales, comenzar la actividad sexual entre los 15 y los 19 años.

Las lesiones de la mucosa del tracto anogenital (cérvix, vagina, vulva, pene, ano) pueden ser desde una verruga o condiloma anogenitales que afectan a los genitales externos y están asociados preferentemente con los VPH-6 y VPH-11. Lesiones preneoplásicas de distinto grado de gravedad (SIL): lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado (LSIL) y lesiones intraepiteliales escamosas de alto grado (HSIL); pueden identificarse una gran variedad de tipos virales, tanto de alto como de bajo riesgo. Carcinoma invasor (escamoso o glandular), lesión maligna con capacidad metastásica, en la que se detectan los tipos virales de alto riesgo VPH-16 y 18.

El principal objetivo en la prevención del cáncer cervical, en el grupo etario de mujeres más susceptibles, mayores de 30 años en etapa sexual activa, con múltiples parejas sexuales y coinfección con inflamación por otros patógenos (herpes, clamidias). Estudios recientes indican que las mujeres infectadas persistentes con VPH de alto riesgo presentan al menos 100 veces más riesgo de desarrollar lesiones neoplásicas cervicales en los próximos 5 años que aquellas no infectadas.  

La vacuna bivalente de VPH era 100% efectiva contra las infecciones persistentes por VPH 16 y 18. Fue un 91.6% efectiva contra las anormalidades en la citología Pap asociadas a las infecciones por VPH-16 y 18 y 100% efectiva contra el desarrollo de lesiones. Otra vacuna tetravalente contra los tipos VPH-6,11,16 y 18, inducen protección contra la infección por los tipos 16 y 18 de VPH, responsables de alrededor de 75% de los cánceres de cérvix a nivel mundial. Además, la vacuna cuadrivalente también está dirigida contra los tipos de VPH 6 y 11 que causan lesiones intraepiteliales de bajo grado (LSIL)  y la mayoría de las verrugas genitales condilomas.   En general, la vacuna fue segura, bien tolerada y altamente inmunogénica, lo que sugiere que las vacunaciones contra VPH-16 y 18 pueden reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino. Según un estudio del Center for Disease Control and Prevention (CDC), que la vacunación a las niñas desde los 12 años de edad contra los VPH-16 y 18 reduciría los casos de cáncer de cuello uterino en un 61.8%.

Las técnicas de diagnóstico tradicionales Pap, han permitido disminuir marcadamente la incidencia de esta neoplasia cérvico uterina, pero las nuevas estrategias en el laboratorio virológico se utilizan diversas técnicas de genotipificación del VPH, mejoran la detección precoz y optimizan el diagnóstico de las displasias cervicales. 

 

Autor:

Dr. jAIME BENÍTES SOLÍS
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